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miércoles, 14 de noviembre de 2012

SOBRE REFLEXIÓN DE LOS 7 PECADOS








LA IRA
De los siete pecados me atrapó el pecado de la Ira, y una de las razones fue el  código de movimiento tan interesante y particular en la obra:
Los intérpretes de la Compañía Nacional de Danza, tienen una forma o un estilo muy particular de moverse,  el cual  me parece muy especial, y siempre  he admirado su entrega,  sus condiciones físicas y destreza técnica.  Sin embargo como  hasta ahora mi pasión en la danza es la investigación del movimiento, la versatilidad del cuerpo y la mente del bailarín y “el movimiento autentico”;  me pareció  particularmente interesante en esta ocasión  ver al elenco moviéndose de manera distinta como si el espíritu del creador de la pieza los hubiese poseído, o como si hubiesen abierto un canal donde se permitieron permearse de una información tan individual, personal y propia  como la danza de Rommel Nieves.
Los movimientos estaban cargados sin duda alguna de Ira, así como de todo lo que se desprende o salpica de ella, confluía la violencia y la impotencia de no saber que hacer con ese sentimiento que quema por dentro y esto generaba  “la cadena del odio”  en donde alguien agrede a otro y ese otro sigue su camino y quizá no responde con violencia a su agresor sino que espera a un ser ajeno a la circunstancia para descargar su frustración y pasar de ser victima a victimario, situación la cual podía verse en ocasiones hasta infantil, pero habla de lo que somos como seres humanos, de como reaccionamos  de manera primitiva e irracional y de nuestras bajas pasiones.
Para mi es un espejo que muestra, ese territorio que piso cada vez que la Ira se he apoderado de mi. Me muestra lo simple y lo salvaje de ese portal desconocido y antes visitado que para mi es mas sentimiento indeseado y temido que pecado.
Las cintas colgantes, me parecieron un elemento plástico sorpresa  que permitió transmitir mediante la interacción cuerpo-cinta miles de imágenes y emociones que me hablaban de esa telaraña personal  que tejemos en el corazón, de ese infierno individual que se crea por dentro cuando los sentimientos como este se apoderan de nuestro ser.
Era como si esas cintas colgaran del techo del ego hacia nuestro corazón :tiras de rabia,  violencia,  desenfreno,  locura,  histeria, impotencia, maldad , desesperación y los cuerpos decidían aferrarse, pelear, amarrarse y soltarse, como quien se debate en la mas dura de las batallas. La Lucha consigo mismo.
Yelinka Granado















Los pecados capitales correspondientes a la  lujuria, ira,  soberbia, avaricia, pereza, envidia y gula que fueron presentados en la obra, dejaron impresiones y sensaciones que buscaban jugar con las emociones del espectador al verlos reflejados en movimientos corporales con una lectura bastante literal lo más trasparente y desprejuiciada posible y en la que no era necesaria una formación previa al cristianismo.             
En lo general cada  pieza fue bastante explicita y la producción de la obra fue muy bien lograda, enfocada hacia el minimalismo visual y espacial, provocaba la atención total del público. También se jugó con la sobrecarga del color y el contraste entre estos, y así se le brindo armonía y dinamismo a la pieza, que desde el punto de vista del espectador le permitió asociar color a pecado y no caer en monotonía, sino expectación.
Castillo de Telarañas orientada hacia el pecado de la soberbia fue la pieza que capto mi atención en primera instancia mas por la puesta en escena que por su tema, pero al notar que la pieza estaba basada en el personaje de Lady Macbeth  se me despertó mas la curiosidad por la historia de la bruja, la dama, el niño y los demonios que por la satisfacción visual.
La adaptación fue enfocada hacia el teatro chino lo cual les permitió a los bailarines una gestualidad y fragmentación corporal tan marcada que la distinguió de las demás piezas, y el uso de mascaras permitió el aumento de una teatralidad más dramática, burlona e irónica que escondía otra cara por detrás, dándole el toque final al pecado de la soberbia. Este toque me pareció más fuerte visualmente que la imposición de superioridad de la dama ante todos los demás personajes caminando sobre ellos sin tocar el piso.  
Una pieza literal con argumento, casi un cuento, logro captar toda mi atención hasta el punto de convertirse en la pieza más presente de toda la obra para mí.

Loreint Hernández




Universidad Experimental de las Artes (UNEARTE)
Interprete de Danza Contemporánea. Trayecto 5
Composición Corográfica I

Reflexión
Siete Pecados Capitales

Los Reconocidos siete pecados capitales, son un conjunto de vicios opuestos a la enseñanza otorgada por el catolicismo y el cristianismo. Al correr de el tiempo, la humanidad se ha encargado de representarlas en diferentes versiones artísticas, la cuales, reiteradamente,  nos enseñan las desventajas morales y sociales, que cada una de ellos contiene, trayéndonos una serie de consecuencias que podrían alterar nuestro ritmo de vida.
Cuando un conjunto de artistas, deciden como tema de creación tocar este tema,  es indispensable tener muy en claro el objetivo especifico, y quizás preguntarnos para que queremos mostrar un tema, que cada vez mas se acentúa, en nuestra sociedad tecnológica enferma de vicios.  
La compañía nacional de danza contemporánea, ostentosamente se complació, en presentarle al público, el estreno de los “7 Pecados Capitales”, bajo la dirección de diferentes visiones coreográficas.  En ellas se destacaron, los diferentes leguajes ofrecidos por los coreógrafos, donde  el virtuosismo de los intérpretes fue la clave esencial del espectáculo para lograr comprender lo que cada uno de los creadores quería interpretar. Evidentemente el juego escénico, los diferentes cambios de vestuario y de conceptos, le ofrecen al espectador una gama interesante, para el disfrute visual.
En algunos casos, las coreografías predominaba el concepto literal del tema propuesto, reduciendo en el público las expectativas al cambio de la puesta en escena, acortando los matices de cada tema. Por otro lado cabe resaltar, la falta de humildad en otras propuestas, las cuales fueron aprovechadas para recargar el escenario, durante mucho tiempo, solo para enseñar al publico, un buen manejo de cuerpo y de colores, dejando atrás el verdadero propósito de la puesta en escena. Sin mencionar el gran dispositivo escénico, que hacia mucho volumen dentro de las propuestas.
Siempre es importante rescatar, la buena voluntad de los hacedores de las artes escénicas venezolanas, ya que sin ella, es imposible que las artes, se logre desarrollar perpetuamente la retroalimentación humana.



Jeffery Ortigoza






República Bolivariana de Venezuela
Universidad Nacional Experimental de las Artes
Composición Coreográfica I
Alumno: José Manuel Moreno CI.: 20.793.263
Profesor: Leyson Ponce

7 Pecados Capitales

Muchos cuerpos en escena, una compleja pero no exagerada escenografía y 7 coreógrafos que nos dijeron a través de sus trabajos que el Pecado nos hace humanos, pero no rige nuestra naturaleza, hacen de “7 Pecados Capitales” una muestra escénica de danza que tiene bastante riqueza visual, pero que sin embargo no trascendió a mi parecer con propuestas tan novedosas, teniendo incluso la tendencia de poseer partes tanto mal utilizadas (para no decir sobrantes) como otras que pudieron ser aprovechadas al máximo, más que todo en cuanto a elementos dentro de las coreografías.

“La Lujuria” fue un trabajo bastante técnico, lo que lo hacia muy lineal y fácil de digerir visualmente, se vio en toda su esencia el pecado que representaba y no utilizó más elemento que el mismo cuerpo de los intérpretes. Percibí cómo la lujuria se apoderaba de lo que parecía una sociedad llena de buenos modales y límites, que hasta pueden llegar a privarte de ciertos impulsos, retenidos a tal cantidad que al momento de explotar, se apoderan de ti. La última imagen de la bailarina en desnudo donde el resto de las personas en escena rocían escarcha sobre su cuerpo me pareció sublime y muy bien lograda.

“La Ira” a mi parecer fue una de las coreografías más pobres en cuanto a impacto y propuesta, pero que a su vez por tener el elemento de la Ira tan notable y presente ayudó a que se sintiera la tensión y la fuerza de la pieza que se observaba. La variedad de colores en la ropa de los bailarines me hizo un poco de ruido, tal vez era la intención al ser colores tan chillones, el elemento de la silla no tuvo mayor aprovechamiento, al igual que las mangas elásticas de las camisas que usaron. Esta última parte (que parecía una telaraña) no se si fue el día de la función, o si estaba montado así, pero vi atropellados los movimientos en escena, pienso que debió coreografiarse mejor porque parecía improvisado, es cuestión de crear una mejor imagen con las telas, aunque insisto, tal vez la intención de Rommel Nieves sea esa, crear distorsión y mucho desorden por el pecado que trataba.

“La Soberbia” por su parte, personalmente pienso que creó una atmósfera única por la escenografía, el vestuario y el maquillaje. Me pareció muy rica por los movimientos logrados por cada personaje, La Bruja aunque fue poco lo que vimos de ella, era por si sola muy interesante al momento de estar en escena. La Dama logró perfectamente representar a la Soberbia al usar a los Niños como suelo, escalones, impulsos, y muchos movimientos corporales que lograban en conjunto una ilusión de desplazamiento en varios niveles bastante buena.

En “La Avaricia” no entendí muchas cosas, el ser de gran altura y vestuario negro, los 2 personajes cómicos (que fueron un excelente toque de comicidad para el espectáculo en general) que hacían pequeñas apariciones, y que llegaban hasta a poner en 2do plano el trabajo de los bailarines en escena, así como el cuerpo desnudo de las mujeres, me pareció innecesario. Sin embargo a nivel coreográfico había muy  buenas frases y figuras logradas, así como la iluminación y el uso del “humo” en el personaje de negro al que me refiero al inicio, pero en cuanto al pecado trabajado no vi mucha puntualidad de parte del coreógrafo.

“La Pereza” poseía en perfecta esencia lo que buscaba representar. La coreografía, la música, los colores pobres del vestuario y el desgano en la interpretación por parte de los bailarines que “preferían no hacerlo” haciendo alusión al nombre de la pieza. Aunque no fue de mucho atrevimiento el trabajo que hizo Carmen Werner a nivel técnico, la sencillez y el juego de los grupos que bailaban hicieron un muy buen uso del espacio, así como la cuadrada y bien lograda entrada, salida, comienzo y final de cada canon durante la coreografía.

“La Envidia” fue un trabajo arriesgado en cuanto a ciertos elementos dentro de la pieza, si bien la tela roja obtuvo protagonismo visual y sirvió para lograr muchas imágenes junto con las bailarinas, lo que me hizo preguntarme “¿y eso que papel juega?” fue (como lo usamos de referencia muchas personas) la “Lady Gaga”, porque eso fue lo primero que me vino a la mente al verla, que no hizo más que aparecer y desaparecer durante un corto tiempo de la coreografía. Claro, noté que varias veces se repetía el paso de taparse un ojo al bailar por parte de las chicas, y que la “Lady Gaga” tenia una especie de casco que le tapaba casualmente un ojo, fue la única conexión que pude conseguir. Pero en general se apreció la envolvente y peligrosa envidia que se apoderaba de los cuerpos de las intérpretes, quienes no saciaban su sed de igualar o superar a quien veían.

“La Gula” me hizo recordar tipo Flashback a “La Mesa Verde” de Kurt Jooss al comenzar, pero luego tomó una tentadora personalidad. La Manzana puede que sea el objeto más representativo del pecado como acto y me pareció un muy buen elemento para la pieza de cierre. Un uso no abusivo de la mesa en escena y un limitado desplazamiento lateral de los bailarines (sin ropa) hicieron del “Hombre Manzana” una coreografía bastante pecaminosa, aunque no hubo mayor riesgo en cuanto a movimientos o nuevos códigos, se apreciaron imágenes logradas por los cuerpos en conjunto, así como el insaciable bailarín principal que le permitían al espectador ver cómo la gula se apoderaba del ambiente, una gula no de necesidad de sobrevivir, sino una gula de comerte la manzana sólo porque existe y está a tu alcance.




7 pecados capitales
 Paola Colmenares Huerta

Desde mi perspectiva de la obra los pecados que más me causaron empatía fueron la lujuria, la ira, la pereza y la gula.
La lujuria me gusto el concepto que tuvieron y se vio claro lo que querían expresar. La coreografía estaba llena de matices, entre ellas la dramatización con el cuerpo, la narración de unos hechos y corporalmente los bailarines transmitieron lo que se quería, lujuria entre parejas. 
Muy bien planteado el concepto en el pecado la ira y en cuanto a imágenes estuvo genial, la coreografía y la interpretación de los bailarines fue excelente, el juego con las sillas y los cuerpos en movimiento se fusiono lo abstracto, la idea de las tiras negras y solo ver la silueta de los bailarines fue la parte que más me cautivó, con esos movimientos llenos de energía, precisos y a la vez con fluidez hizo que se viera la interpretación del concepto más clara.
En el pecado la pereza me encanto la coreografía, lo mejor, esa perspectiva que daban las diagonales con pequeños fragmentos de frases entrelazados en cada punto del escenario, llenando el espacio con diversidad de movimientos, a las vez esos movimientos corporales cortos, lentos y repetitivos, nada bruscos, ni de gran tamaño y la interpretación que le dieron los bailarines  mostraban claramente lo que se quería transmitir con le pecado.
El pecado de la gula, la escenografía, los bailarines masculinos, la coreografía, el concepto, todo estuvo excelente. La escogencia de bailarines masculinos le dio a la coreografía un sentido de fuerza, energía y masculinidad en los movimientos corporales, la manipulación de los cuerpos con la mesa me transmitió la desesperación y el deseo de comer sin fin, el juego con la manzana formo parte de la satisfacción de un deseo al fin alcanzado.
En cuanto a la obra completa, el trabajo corporal y coreográfico, unos más que otros, estuvieron muy bien elaborados, el trabajo técnico de cada cuerpo en escena excelente, la interpretación que le dieron los bailarines en algunos pecados logro que se transmitiera el concepto planteado.




UNIVERSIDAD NACIONAL  EXPERIMENTAL DE LAS ARTES
CATEDRA: COMPOSICION COREOGRAFICA
PROFESORA: LEYSON PONCE
ALUMNO: GUERRA KELVIN
ENSAYO: 7 PECADOS CAPITALES

                Siete Pecados Capitales es una obra coreográfica única en su estilo, ya que une a siete grandes coreógrafos para escenificar por medio de la danza contemporánea la esencia de los 7 pecados capitales (lujuria, ira, soberbia, avaricia, pereza, envidia y gula). Esta obra es estrictamente para adultos ya que muestra muchos desnudos y su contenido escénico es muy fuerte.           A nivel coreográfico fue interesante ver como estos maestros de la danza expresaban lo que para ellos significaba cada pecado, unos con mucha más elaboración coreográfica que otros pero a la final todos muy atractivos a la vista del espectador.
                La Lujuria me pareció muy acertada y diversa ya que demostró el deseo carnal de todo ser humano sin importar su condición sexual y la carga emocional de sexualidad existente en el ambiente. A nivel coreográfico estuvo muy nutrida en cuanto a desplazamientos, intercambios de pareja y a pesar de contener desnudos, estéticamente obtuvo el nivel deseado.
                La Ira contenía una tensión emocional muy ruda y se mantuvo durante toda su ejecución, a nivel coreográfico fue muy pobre en cuanto a fraseo, dejando mucho espacio a la improvisación con el elemento del vestuario y la escenografía.
La Soberbia estuvo un poco confusa por la aparición de la bruja y el niño, la idea que quiso expresar el coreógrafo en cuanto a su pecado no estuvo del todo clara, pero a nivel coreográfico las manipulaciones de los demonios a la dama fueron estupendas ya que daban el efecto de superioridad y soberbia que dicho pecado lo requería, y la actitud de contorsión de la bruja y el niño no se quedaron atrás, el uso del espacio físico estuvo muy bien pensado.
La Avaricia al igual que la soberbia no fue muy clara la idea del coreógrafo. A nivel coreográfico estuvo estupendo con sus desplazamientos, cargadas, intercambios de parejas y desnudos en escena. El entretenimiento de los dos bailarines cantando fue fantástico porque interactúan con el público y los involucran más en la obra a pesar de no entender el porqué de esa canción.
La Pereza demostró lo que ese pecado requería, los desplazamientos, cambios de frente, los cánones de movimiento y la interacción entre los bailarines estuvieron geniales, la sincronización del moviente a pesar de no ser exacta estuvo muy bien pensada y coreografiada.
La Envidia fue la más confusa de todas las piezas a mi parecer. A pesar de no entender el punto de vista del coreógrafo la coreografía estuvo muy al nivel del grupo de bailarinas de la compañía nacional, porque estuvo muy bien ejecutada.
La Gula expresaba claramente el desespero del hambre y luego el deseo de comer sin parar. A mi pareces la primera imagen era como ver a Jesús y sus apóstoles en la santa cena y de allí iba creciendo el deseo de comer hasta llegar al punto donde Adán prueba la manzana prohibida (el pecado) y a lo largo de su vida la sigue comiendo. La actuación del hombre principal estuvo suprema, muy creíble y convincente. La manipulación de los chicos fue fantástica, coreográficamente estuvo muy nutrida en cuanto a elevaciones, manipulaciones, uso del espacio y de los elementos. El desnudo de los hombres fue estéticamente acertado y la imagen de ellos desnudos sobre la mesa fue impactante.
Mis piezas favoritas fueron la lujuria por la carga sexual y la intención de los bailarines al momento de interpretarlos, la soberbia y la gula por las elevaciones y manipulaciones que contenían y la pereza por los desplazamientos, cambios de foco, de grupos y la complejidad coreográfica que contenía.




UNIVERSIDAD EXPERIMENTAL DE LAS ARTES
Cátedra: Composición Coreográfica
Prof. Ponce Leyson
Bachiller: Cartaya Neyelkis

ANALISIS DE LOS 7 PECADOS CAPITALES
LA IRA
Reflexión Personal sobre el Pecado
Como pecado capital “La Ira” es uno de los más fuertes temperamentos del ser humano, pues la vivimos a diario, a cada momento y en cualquier lugar. El ser humano vive varias fases en la vida y estados de ánimo, en un día común nos levantamos de las camas con alegría y mientras transcurre el día nuestro estado de ánimo va cambiando.
La Ira la podemos observar cuando nos frustramos o bien sea cuando tenemos una disputa con alguna persona. Ella como pecado tenemos que saber sobre llevarla, pues podemos hasta cometer algún agravio puesto a que no la podemos controlar, ella nos controla.
Como dice el maestro y coreógrafo Rommel Nieves “Todos hemos experimentado la ira alguna vez. ¡Incluso algunos disfrutamos de ella! ”.
Cierto, todos la experimentamos de alguna forma y saciamos de otra, y otros la disfrutan por ello muchos los llaman sádicos.
La ira si la llevamos a un proceso dancístico, la expulsamos mediante los movimientos y la música, “drenamos”. La alejamos mientras nos movemos he interpretamos, pues es uno de los métodos más recomendados para expulsar la ira. Uno de los pecados más mortales que puede tener el ser humano es La Ira.
Reflexión de la Coreografía
Tema del coreógrafo Rommel Nieves; “La Ira”.
Se baso más que todo en unos movimientos de improvisación, con cintas colgantes y sillas.
El vestuario dio una visión callejera por las huellas de llantas, el juego con las sillas dio hecho a una ira hogareña. La espacialidad era bastante amplia. El juego con las cintas fue bastante concreto de una persona obstinada.
La improvisación de vestuario y las mangas dio bastante de que hablar con respecto a la furia y el control, la iluminación hiso bastante contraste con los movimientos.
Fue incomprensivo al principio, mientras transcurría la pieza las personas podían recrear la ira con la improvisación.