LA IRA
De los siete pecados me atrapó el pecado de la Ira, y una de las razones
fue el código de movimiento tan
interesante y particular en la obra:
Los intérpretes de la Compañía Nacional de Danza, tienen una forma o un
estilo muy particular de moverse, el
cual me parece muy especial, y siempre he admirado su entrega, sus condiciones físicas y destreza
técnica. Sin embargo como hasta ahora mi pasión en la danza es la
investigación del movimiento, la versatilidad del cuerpo y la mente del
bailarín y “el movimiento autentico”; me
pareció particularmente interesante en
esta ocasión ver al elenco moviéndose de
manera distinta como si el espíritu del creador de la pieza los hubiese
poseído, o como si hubiesen abierto un canal donde se permitieron permearse de
una información tan individual, personal y propia como la danza de Rommel Nieves.
Los movimientos estaban cargados sin duda alguna de Ira, así como de
todo lo que se desprende o salpica de ella, confluía la violencia y la
impotencia de no saber que hacer con ese sentimiento que quema por dentro y
esto generaba “la cadena del odio” en donde alguien agrede a otro y ese otro
sigue su camino y quizá no responde con violencia a su agresor sino que espera
a un ser ajeno a la circunstancia para descargar su frustración y pasar de ser
victima a victimario, situación la cual podía verse en ocasiones hasta
infantil, pero habla de lo que somos como seres humanos, de como
reaccionamos de manera primitiva e
irracional y de nuestras bajas pasiones.
Para mi es un espejo que muestra, ese territorio que piso cada vez que
la Ira se he apoderado de mi. Me muestra lo simple y lo salvaje de ese portal
desconocido y antes visitado que para mi es mas sentimiento indeseado y temido
que pecado.
Las cintas colgantes, me parecieron un elemento plástico sorpresa que permitió transmitir mediante la
interacción cuerpo-cinta miles de imágenes y emociones que me hablaban de esa
telaraña personal que tejemos en el
corazón, de ese infierno individual que se crea por dentro cuando los
sentimientos como este se apoderan de nuestro ser.
Era como si esas cintas colgaran del techo del ego hacia nuestro corazón
:tiras de rabia, violencia, desenfreno,
locura, histeria, impotencia,
maldad , desesperación y los cuerpos decidían aferrarse, pelear, amarrarse y
soltarse, como quien se debate en la mas dura de las batallas. La Lucha consigo
mismo.
Yelinka Granado
Los pecados capitales
correspondientes a la lujuria, ira, soberbia, avaricia, pereza, envidia y gula
que fueron presentados en la obra, dejaron impresiones y sensaciones que
buscaban jugar con las emociones del espectador al verlos reflejados en
movimientos corporales con una lectura bastante literal lo más trasparente y
desprejuiciada posible y en la que no era necesaria una formación previa al
cristianismo.
En lo general cada pieza fue bastante explicita y la producción
de la obra fue muy bien lograda, enfocada hacia el minimalismo visual y
espacial, provocaba la atención total del público. También se jugó con la
sobrecarga del color y el contraste entre estos, y así se le brindo armonía y
dinamismo a la pieza, que desde el punto de vista del espectador le permitió
asociar color a pecado y no caer en monotonía, sino expectación.
Castillo de Telarañas
orientada hacia el pecado de la soberbia fue la pieza que capto mi atención en
primera instancia mas por la puesta en escena que por su tema, pero al notar
que la pieza estaba basada en el personaje de Lady Macbeth se me despertó mas la curiosidad por la
historia de la bruja, la dama, el niño y los demonios que por la satisfacción
visual.
La adaptación fue enfocada
hacia el teatro chino lo cual les permitió a los bailarines una gestualidad y
fragmentación corporal tan marcada que la distinguió de las demás piezas, y el
uso de mascaras permitió el aumento de una teatralidad más dramática, burlona e
irónica que escondía otra cara por detrás, dándole el toque final al pecado de
la soberbia. Este toque me pareció más fuerte visualmente que la imposición de
superioridad de la dama ante todos los demás personajes caminando sobre ellos
sin tocar el piso.
Una pieza literal con
argumento, casi un cuento, logro captar toda mi atención hasta el punto de
convertirse en la pieza más presente de toda la obra para mí.
Loreint Hernández
Universidad Experimental de las Artes (UNEARTE)
Interprete de Danza Contemporánea. Trayecto 5
Composición Corográfica I
Reflexión
Siete Pecados Capitales
Los Reconocidos siete pecados capitales, son un conjunto de
vicios opuestos a la enseñanza otorgada por el catolicismo y el cristianismo.
Al correr de el tiempo, la humanidad se ha encargado de representarlas en
diferentes versiones artísticas, la cuales, reiteradamente, nos enseñan las desventajas morales y sociales,
que cada una de ellos contiene, trayéndonos una serie de consecuencias que podrían
alterar nuestro ritmo de vida.
Cuando un conjunto de artistas, deciden como tema de creación
tocar este tema, es indispensable tener
muy en claro el objetivo especifico, y quizás preguntarnos para que queremos
mostrar un tema, que cada vez mas se acentúa, en nuestra sociedad tecnológica enferma
de vicios.
La compañía nacional de danza contemporánea, ostentosamente
se complació, en presentarle al público, el estreno de los “7 Pecados Capitales”,
bajo la dirección de diferentes visiones coreográficas. En ellas se destacaron, los diferentes
leguajes ofrecidos por los coreógrafos, donde el virtuosismo de los intérpretes fue la clave
esencial del espectáculo para lograr comprender lo que cada uno de los
creadores quería interpretar. Evidentemente el juego escénico, los diferentes
cambios de vestuario y de conceptos, le ofrecen al espectador una gama interesante,
para el disfrute visual.
En algunos casos, las coreografías predominaba el concepto
literal del tema propuesto, reduciendo en el público las expectativas al cambio
de la puesta en escena, acortando los matices de cada tema. Por otro lado cabe
resaltar, la falta de humildad en otras propuestas, las cuales fueron
aprovechadas para recargar el escenario, durante mucho tiempo, solo para enseñar
al publico, un buen manejo de cuerpo y de colores, dejando atrás el verdadero propósito
de la puesta en escena. Sin mencionar el gran dispositivo escénico, que hacia
mucho volumen dentro de las propuestas.
Siempre es importante rescatar, la buena voluntad de los
hacedores de las artes escénicas venezolanas, ya que sin ella, es imposible que
las artes, se logre desarrollar perpetuamente la retroalimentación humana.
Jeffery Ortigoza
República
Bolivariana de Venezuela
Universidad
Nacional Experimental de las Artes
Composición
Coreográfica I
Alumno:
José Manuel Moreno CI.: 20.793.263
Profesor:
Leyson Ponce
7
Pecados Capitales
Muchos cuerpos en escena, una
compleja pero no exagerada escenografía y 7 coreógrafos que nos dijeron a
través de sus trabajos que el Pecado nos hace humanos, pero no rige nuestra
naturaleza, hacen de “7 Pecados Capitales” una muestra escénica de danza que
tiene bastante riqueza visual, pero que sin embargo no trascendió a mi parecer
con propuestas tan novedosas, teniendo incluso la tendencia de poseer partes
tanto mal utilizadas (para no decir sobrantes) como otras que pudieron ser
aprovechadas al máximo, más que todo en cuanto a elementos dentro de las
coreografías.
“La Lujuria” fue un trabajo bastante técnico, lo
que lo hacia muy lineal y fácil de digerir visualmente, se vio en toda su
esencia el pecado que representaba y no utilizó más elemento que el mismo
cuerpo de los intérpretes. Percibí cómo la lujuria se apoderaba de lo que
parecía una sociedad llena de buenos modales y límites, que hasta pueden llegar
a privarte de ciertos impulsos, retenidos a tal cantidad que al momento de
explotar, se apoderan de ti. La última imagen de la bailarina en desnudo donde
el resto de las personas en escena rocían escarcha sobre su cuerpo me pareció
sublime y muy bien lograda.
“La Ira” a mi parecer fue una de las
coreografías más pobres en cuanto a impacto y propuesta, pero que a su vez por
tener el elemento de la Ira
tan notable y presente ayudó a que se sintiera la tensión y la fuerza de la
pieza que se observaba. La variedad de colores en la ropa de los bailarines me
hizo un poco de ruido, tal vez era la intención al ser colores tan chillones,
el elemento de la silla no tuvo mayor aprovechamiento, al igual que las mangas elásticas
de las camisas que usaron. Esta última parte (que parecía una telaraña) no se
si fue el día de la función, o si estaba montado así, pero vi atropellados los
movimientos en escena, pienso que debió coreografiarse mejor porque parecía
improvisado, es cuestión de crear una mejor imagen con las telas, aunque
insisto, tal vez la intención de Rommel Nieves sea esa, crear distorsión y
mucho desorden por el pecado que trataba.
“La Soberbia” por su parte, personalmente pienso
que creó una atmósfera única por la escenografía, el vestuario y el maquillaje.
Me pareció muy rica por los movimientos logrados por cada personaje, La Bruja aunque fue poco lo que
vimos de ella, era por si sola muy interesante al momento de estar en escena. La Dama logró perfectamente
representar a la Soberbia
al usar a los Niños como suelo, escalones, impulsos, y muchos movimientos
corporales que lograban en conjunto una ilusión de desplazamiento en varios
niveles bastante buena.
En “La Avaricia”
no entendí muchas cosas, el ser de gran altura y vestuario negro, los 2
personajes cómicos (que fueron un excelente toque de comicidad para el
espectáculo en general) que hacían pequeñas apariciones, y que llegaban hasta a
poner en 2do plano el trabajo de los bailarines en escena, así como el cuerpo
desnudo de las mujeres, me pareció innecesario. Sin embargo a nivel
coreográfico había muy buenas frases y
figuras logradas, así como la iluminación y el uso del “humo” en el personaje
de negro al que me refiero al inicio, pero en cuanto al pecado trabajado no vi
mucha puntualidad de parte del coreógrafo.
“La Pereza” poseía en perfecta esencia lo que
buscaba representar. La coreografía, la música, los colores pobres del
vestuario y el desgano en la interpretación por parte de los bailarines que
“preferían no hacerlo” haciendo alusión al nombre de la pieza. Aunque no fue de
mucho atrevimiento el trabajo que hizo Carmen Werner a nivel técnico, la
sencillez y el juego de los grupos que bailaban hicieron un muy buen uso del
espacio, así como la cuadrada y bien lograda entrada, salida, comienzo y final
de cada canon durante la coreografía.
“La Envidia” fue un trabajo arriesgado en cuanto
a ciertos elementos dentro de la pieza, si bien la tela roja obtuvo
protagonismo visual y sirvió para lograr muchas imágenes junto con las
bailarinas, lo que me hizo preguntarme “¿y eso que papel juega?” fue (como lo
usamos de referencia muchas personas) la “Lady Gaga”, porque eso fue lo primero
que me vino a la mente al verla, que no hizo más que aparecer y desaparecer
durante un corto tiempo de la coreografía. Claro, noté que varias veces se
repetía el paso de taparse un ojo al bailar por parte de las chicas, y que la
“Lady Gaga” tenia una especie de casco que le tapaba casualmente un ojo, fue la
única conexión que pude conseguir. Pero en general se apreció la envolvente y
peligrosa envidia que se apoderaba de los cuerpos de las intérpretes, quienes
no saciaban su sed de igualar o superar a quien veían.
“La Gula” me hizo recordar tipo Flashback a “La
Mesa Verde” de Kurt Jooss al comenzar, pero
luego tomó una tentadora personalidad. La Manzana puede que sea el objeto más
representativo del pecado como acto y me pareció un muy buen elemento para la
pieza de cierre. Un uso no abusivo de la mesa en escena y un limitado
desplazamiento lateral de los bailarines (sin ropa) hicieron del “Hombre
Manzana” una coreografía bastante pecaminosa, aunque no hubo mayor riesgo en
cuanto a movimientos o nuevos códigos, se apreciaron imágenes logradas por los
cuerpos en conjunto, así como el insaciable bailarín principal que le permitían
al espectador ver cómo la gula se apoderaba del ambiente, una gula no de
necesidad de sobrevivir, sino una gula de comerte la manzana sólo porque existe
y está a tu alcance.
7
pecados capitales
Paola Colmenares Huerta
Desde mi
perspectiva de la obra los pecados que más me causaron empatía fueron la
lujuria, la ira, la pereza y la gula.
La lujuria me gusto
el concepto que tuvieron y se vio claro lo que querían expresar. La coreografía
estaba llena de matices, entre ellas la dramatización con el cuerpo, la
narración de unos hechos y corporalmente los bailarines transmitieron lo que se
quería, lujuria entre parejas.
Muy bien planteado
el concepto en el pecado la ira y en cuanto a imágenes estuvo genial, la
coreografía y la interpretación de los bailarines fue excelente, el juego con
las sillas y los cuerpos en movimiento se fusiono lo abstracto, la idea de las
tiras negras y solo ver la silueta de los bailarines fue la parte que más me
cautivó, con esos movimientos llenos de energía, precisos y a la vez con
fluidez hizo que se viera la interpretación del concepto más clara.
En el pecado la
pereza me encanto la coreografía, lo mejor, esa perspectiva que daban las
diagonales con pequeños fragmentos de frases entrelazados en cada punto del
escenario, llenando el espacio con diversidad de movimientos, a las vez esos
movimientos corporales cortos, lentos y repetitivos, nada bruscos, ni de gran
tamaño y la interpretación que le dieron los bailarines mostraban claramente lo que se quería
transmitir con le pecado.
El pecado de la
gula, la escenografía, los bailarines masculinos, la coreografía, el concepto,
todo estuvo excelente. La escogencia de bailarines masculinos le dio a la
coreografía un sentido de fuerza, energía y masculinidad en los movimientos
corporales, la manipulación de los cuerpos con la mesa me transmitió la
desesperación y el deseo de comer sin fin, el juego con la manzana formo parte
de la satisfacción de un deseo al fin alcanzado.
En cuanto a la obra
completa, el trabajo corporal y coreográfico, unos más que otros, estuvieron
muy bien elaborados, el trabajo técnico de cada cuerpo en escena excelente, la
interpretación que le dieron los bailarines en algunos pecados logro que se
transmitiera el concepto planteado.
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LAS ARTES
CATEDRA: COMPOSICION
COREOGRAFICA
PROFESORA: LEYSON PONCE
ALUMNO: GUERRA KELVIN
ENSAYO: 7 PECADOS CAPITALES
Siete Pecados Capitales es una obra coreográfica única en su estilo, ya que une a siete grandes
coreógrafos para escenificar por medio de la danza contemporánea la esencia de
los 7 pecados capitales (lujuria, ira, soberbia, avaricia, pereza, envidia y
gula). Esta obra es estrictamente para adultos ya que muestra muchos desnudos y
su contenido escénico es muy fuerte. A
nivel coreográfico fue interesante ver como estos maestros de la danza
expresaban lo que para ellos significaba cada pecado, unos con mucha más
elaboración coreográfica que otros pero a la final todos muy atractivos a la
vista del espectador.
La Lujuria me pareció muy acertada y
diversa ya que demostró el deseo carnal de todo ser humano sin importar su
condición sexual y la carga emocional de sexualidad existente en el ambiente. A
nivel coreográfico estuvo muy nutrida en cuanto a desplazamientos, intercambios
de pareja y a pesar de contener desnudos, estéticamente obtuvo el nivel deseado.
La Ira contenía una tensión emocional
muy ruda y se mantuvo durante toda su ejecución, a nivel coreográfico fue muy
pobre en cuanto a fraseo, dejando mucho espacio a la improvisación con el
elemento del vestuario y la escenografía.
La Soberbia
estuvo un poco confusa por la aparición de la bruja y el niño, la idea que quiso
expresar el coreógrafo en cuanto a su pecado no estuvo del todo clara, pero a
nivel coreográfico las manipulaciones de los demonios a la dama fueron
estupendas ya que daban el efecto de superioridad y soberbia que dicho pecado
lo requería, y la actitud de contorsión de la bruja y el niño no se quedaron
atrás, el uso del espacio físico estuvo muy bien pensado.
La Avaricia al
igual que la soberbia no fue muy clara la idea del coreógrafo. A nivel
coreográfico estuvo estupendo con sus desplazamientos, cargadas, intercambios
de parejas y desnudos en escena. El entretenimiento de los dos bailarines
cantando fue fantástico porque interactúan con el público y los involucran más
en la obra a pesar de no entender el porqué de esa canción.
La Pereza demostró lo que ese
pecado requería, los desplazamientos, cambios de frente, los cánones de
movimiento y la interacción entre los bailarines estuvieron geniales, la sincronización
del moviente a pesar de no ser exacta estuvo muy bien pensada y coreografiada.
La Envidia fue
la más confusa de todas las piezas a mi parecer. A pesar de no entender el
punto de vista del coreógrafo la coreografía estuvo muy al nivel del grupo de
bailarinas de la compañía nacional, porque estuvo muy bien ejecutada.
La Gula expresaba claramente
el desespero del hambre y luego el deseo de comer sin parar. A mi pareces la
primera imagen era como ver a Jesús y sus apóstoles en la santa cena y de allí
iba creciendo el deseo de comer hasta llegar al punto donde Adán prueba la
manzana prohibida (el pecado) y a lo largo de su vida la sigue comiendo. La
actuación del hombre principal estuvo suprema, muy creíble y convincente. La
manipulación de los chicos fue fantástica, coreográficamente estuvo muy nutrida
en cuanto a elevaciones, manipulaciones, uso del espacio y de los elementos. El
desnudo de los hombres fue estéticamente acertado y la imagen de ellos desnudos
sobre la mesa fue impactante.
Mis
piezas favoritas fueron la lujuria por la carga sexual y la intención de los
bailarines al momento de interpretarlos, la soberbia y la gula por las elevaciones
y manipulaciones que contenían y la pereza por los desplazamientos, cambios de
foco, de grupos y la complejidad coreográfica que contenía.
UNIVERSIDAD
EXPERIMENTAL DE LAS ARTES
Cátedra:
Composición Coreográfica
Prof.
Ponce Leyson
Bachiller: Cartaya
Neyelkis
ANALISIS DE LOS 7 PECADOS CAPITALES
LA IRA
Reflexión Personal sobre
el Pecado
Como
pecado capital “La Ira” es uno de los más fuertes temperamentos del ser humano,
pues la vivimos a diario, a cada momento y en cualquier lugar. El ser humano
vive varias fases en la vida y estados de ánimo, en un día común nos levantamos
de las camas con alegría y mientras transcurre el día nuestro estado de ánimo
va cambiando.
La
Ira la podemos observar cuando nos frustramos o bien sea cuando tenemos una
disputa con alguna persona. Ella como pecado tenemos que saber sobre llevarla,
pues podemos hasta cometer algún agravio puesto a que no la podemos controlar,
ella nos controla.
Como
dice el maestro y coreógrafo Rommel
Nieves “Todos hemos experimentado la ira alguna vez. ¡Incluso algunos
disfrutamos de ella! ”.
Cierto,
todos la experimentamos de alguna forma y saciamos de otra, y otros la
disfrutan por ello muchos los llaman sádicos.
La
ira si la llevamos a un proceso dancístico, la expulsamos mediante los
movimientos y la música, “drenamos”. La alejamos mientras nos movemos he
interpretamos, pues es uno de los métodos más recomendados para expulsar la
ira. Uno de los pecados más mortales que puede tener el ser humano es La Ira.
Reflexión de la
Coreografía
Tema
del coreógrafo Rommel Nieves; “La
Ira”.
Se
baso más que todo en unos movimientos de improvisación, con cintas colgantes y
sillas.
El
vestuario dio una visión callejera por las huellas de llantas, el juego con las
sillas dio hecho a una ira hogareña. La espacialidad era bastante amplia. El
juego con las cintas fue bastante concreto de una persona obstinada.
La
improvisación de vestuario y las mangas dio bastante de que hablar con respecto
a la furia y el control, la iluminación hiso bastante contraste con los
movimientos.
Fue
incomprensivo al principio, mientras transcurría la pieza las personas podían
recrear la ira con la improvisación.