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sábado, 1 de diciembre de 2012

EL CINE Y EL MOVIMIENTO

Para entender el cine lo mejor que puede hacerse es leer El manifiesto de las siete artes del italiano Riccioto Canudo. La colección azul de Cátedra lo editó dentro de una antología titulada Textos y manifiestos del cine. ¿Qué dice, en pocas palabras (al fin y al cabo lo que más nos gusta es el cine), el manifiesto mencionado? ¿Qué es el cine? ¿Podemos definirlo en esta era que le huye a las definiciones, que las relativiza todas? Por lo menos podemos decir, con El manifiesto, que el cine es el séptimo arte. Sí, es el lugar común de la definición, pero va a esto: el hombre, en su instinto de no dejar escapar el mundo, finge la realidad de dos maneras: temporal y espacial. Las artes espaciales (arquitectura, pintura, escultura) contienen u ocupan las tres dimensiones que conocemos. Las temporales (danza, música, literatura) pretenden registrar, modificar, iluminar el paso del tiempo.

El cine finge la realidad de ambas maneras. Sintetiza los dos tipos de artes. Reúne a la arquitectura, a la pintura, a la escultura, a la danza, a la música, a la literatura en una sola pantalla que ocurre en el tiempo. Canudo hablaba, por eso, de un séptimo arte. Cuando él lo decía sonaba menos tonto que ahora. Él lo decía por primera vez. Y no lo decía ni en vivo ni en directo. Estaba fascinado con el nuevo invento, una máquina llamada cámara que durante muchos años (el manifiesto aparece en 1914, casi veinte años después de la famosa primera proyección organizada por la familia Lumiére), durante mucho tiempo fue vista como un instrumento de laboratorio, una ayuda para el necesitado mundo de la ciencia. Quería, Canudo, hacer caer en cuenta a los hombres de ese nuevo siglo, el siglo pasado, que todo estaba cambiando. Que el planeta, en un par de años, sería otro planeta por cuenta de ese arte que ponía en juego todos los sentidos, y, de paso, reunía a la gente alrededor de una nueva fe: la fe en el movimiento.

Pero estamos definiendo el cine. Y ya hemos dicho que es el séptimo arte. ¿Tenemos algo que decir de su lenguaje?, ¿es el cine un lenguaje diferente al de los demás lenguajes? Por supuesto que sí. El cine es un lenguaje hecho de imágenes sucesivas, simbólicas y en movimiento. Y, puesto que como cualquier técnica artística (piensen en la pintura o en la música) cumple sin querer o queriéndolo con la función de documentar el mundo, podríamos hablar de que hay dos tipos de cine: el documental y el argumental. Los dos se cruzan todo el tiempo, no cabe duda, las ficciones documentan y los documentales reordenan el mundo a su antojo (las dos, por supuesto, se valen en últimas del mismo lenguaje), pero son más bien diferentes en sus propósitos: los documentales, a través de una mirada que querría ser objetiva, buscan hacernos evidente, cercana, próxima una realidad que ha vivido al tiempo con la nuestra; las ficciones cinematográficas, por medio de una mirada que aspiraría a la subjetividad, pretenden desmontarnos (esto es, obligarnos a criticar e interpretar) una realidad que se parece a la nuestra.

Pronto, en la búsqueda de una estructura para narrar ficciones con la cámara, se adoptó la estructura dramática que Aristóteles describió en uno de sus tratados. Se adoptó, mejor dicho, la misma forma como le contamos a un amigo una historia que acaba de sucedernos: el principio, el medio y el fin, los tres actos del teatro, los tres momentos de cualquier relato, la presentación de unos personajes, la aventura que trata de reparar un mundo y la resolución que responde una serie de preguntas. No sólo eso. También se adoptó la posición del espectador de una obra de teatro como el lugar en donde debía estar la cámara. Si ustedes ven las primeras películas, no verán esos ángulos arriesgados (de cámara de seguridad de tienda de ropa) tan de moda por estos días, ni notarán diferentes planos o movimientos extraños, sino, simplemente, un cuadro por el que se mueven una serie de personajes. Igual que cuando vamos a teatro.

El cine, pues, cuenta historias. Y lo hace de manera dramática: en tres momentos. Pero puede no hacerlo si no quiere. Puede no contar nada o hacerlo en dos momentos. Lo que pasa es que tiene que hacerlo muy bien. Tiene que convencernos de que era mejor hacerlo de ese modo. El cine tiene algo en común con las demás artes: en esta era de indefiniciones, en esta época que no se atreve a decir "las cosas son así o así", tiene que rendirle cuentas a los espectadores, cumplir las promesas que hace, responderle a un lenguaje que es el suyo, y no romper sus propias convenciones porque sí, porque no hay jefes en el mundo del arte, sino porque algo quiere decir de esa manera. Sea lo que sea.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

SOBRE REFLEXIÓN DE LOS 7 PECADOS








LA IRA
De los siete pecados me atrapó el pecado de la Ira, y una de las razones fue el  código de movimiento tan interesante y particular en la obra:
Los intérpretes de la Compañía Nacional de Danza, tienen una forma o un estilo muy particular de moverse,  el cual  me parece muy especial, y siempre  he admirado su entrega,  sus condiciones físicas y destreza técnica.  Sin embargo como  hasta ahora mi pasión en la danza es la investigación del movimiento, la versatilidad del cuerpo y la mente del bailarín y “el movimiento autentico”;  me pareció  particularmente interesante en esta ocasión  ver al elenco moviéndose de manera distinta como si el espíritu del creador de la pieza los hubiese poseído, o como si hubiesen abierto un canal donde se permitieron permearse de una información tan individual, personal y propia  como la danza de Rommel Nieves.
Los movimientos estaban cargados sin duda alguna de Ira, así como de todo lo que se desprende o salpica de ella, confluía la violencia y la impotencia de no saber que hacer con ese sentimiento que quema por dentro y esto generaba  “la cadena del odio”  en donde alguien agrede a otro y ese otro sigue su camino y quizá no responde con violencia a su agresor sino que espera a un ser ajeno a la circunstancia para descargar su frustración y pasar de ser victima a victimario, situación la cual podía verse en ocasiones hasta infantil, pero habla de lo que somos como seres humanos, de como reaccionamos  de manera primitiva e irracional y de nuestras bajas pasiones.
Para mi es un espejo que muestra, ese territorio que piso cada vez que la Ira se he apoderado de mi. Me muestra lo simple y lo salvaje de ese portal desconocido y antes visitado que para mi es mas sentimiento indeseado y temido que pecado.
Las cintas colgantes, me parecieron un elemento plástico sorpresa  que permitió transmitir mediante la interacción cuerpo-cinta miles de imágenes y emociones que me hablaban de esa telaraña personal  que tejemos en el corazón, de ese infierno individual que se crea por dentro cuando los sentimientos como este se apoderan de nuestro ser.
Era como si esas cintas colgaran del techo del ego hacia nuestro corazón :tiras de rabia,  violencia,  desenfreno,  locura,  histeria, impotencia, maldad , desesperación y los cuerpos decidían aferrarse, pelear, amarrarse y soltarse, como quien se debate en la mas dura de las batallas. La Lucha consigo mismo.
Yelinka Granado















Los pecados capitales correspondientes a la  lujuria, ira,  soberbia, avaricia, pereza, envidia y gula que fueron presentados en la obra, dejaron impresiones y sensaciones que buscaban jugar con las emociones del espectador al verlos reflejados en movimientos corporales con una lectura bastante literal lo más trasparente y desprejuiciada posible y en la que no era necesaria una formación previa al cristianismo.             
En lo general cada  pieza fue bastante explicita y la producción de la obra fue muy bien lograda, enfocada hacia el minimalismo visual y espacial, provocaba la atención total del público. También se jugó con la sobrecarga del color y el contraste entre estos, y así se le brindo armonía y dinamismo a la pieza, que desde el punto de vista del espectador le permitió asociar color a pecado y no caer en monotonía, sino expectación.
Castillo de Telarañas orientada hacia el pecado de la soberbia fue la pieza que capto mi atención en primera instancia mas por la puesta en escena que por su tema, pero al notar que la pieza estaba basada en el personaje de Lady Macbeth  se me despertó mas la curiosidad por la historia de la bruja, la dama, el niño y los demonios que por la satisfacción visual.
La adaptación fue enfocada hacia el teatro chino lo cual les permitió a los bailarines una gestualidad y fragmentación corporal tan marcada que la distinguió de las demás piezas, y el uso de mascaras permitió el aumento de una teatralidad más dramática, burlona e irónica que escondía otra cara por detrás, dándole el toque final al pecado de la soberbia. Este toque me pareció más fuerte visualmente que la imposición de superioridad de la dama ante todos los demás personajes caminando sobre ellos sin tocar el piso.  
Una pieza literal con argumento, casi un cuento, logro captar toda mi atención hasta el punto de convertirse en la pieza más presente de toda la obra para mí.

Loreint Hernández




Universidad Experimental de las Artes (UNEARTE)
Interprete de Danza Contemporánea. Trayecto 5
Composición Corográfica I

Reflexión
Siete Pecados Capitales

Los Reconocidos siete pecados capitales, son un conjunto de vicios opuestos a la enseñanza otorgada por el catolicismo y el cristianismo. Al correr de el tiempo, la humanidad se ha encargado de representarlas en diferentes versiones artísticas, la cuales, reiteradamente,  nos enseñan las desventajas morales y sociales, que cada una de ellos contiene, trayéndonos una serie de consecuencias que podrían alterar nuestro ritmo de vida.
Cuando un conjunto de artistas, deciden como tema de creación tocar este tema,  es indispensable tener muy en claro el objetivo especifico, y quizás preguntarnos para que queremos mostrar un tema, que cada vez mas se acentúa, en nuestra sociedad tecnológica enferma de vicios.  
La compañía nacional de danza contemporánea, ostentosamente se complació, en presentarle al público, el estreno de los “7 Pecados Capitales”, bajo la dirección de diferentes visiones coreográficas.  En ellas se destacaron, los diferentes leguajes ofrecidos por los coreógrafos, donde  el virtuosismo de los intérpretes fue la clave esencial del espectáculo para lograr comprender lo que cada uno de los creadores quería interpretar. Evidentemente el juego escénico, los diferentes cambios de vestuario y de conceptos, le ofrecen al espectador una gama interesante, para el disfrute visual.
En algunos casos, las coreografías predominaba el concepto literal del tema propuesto, reduciendo en el público las expectativas al cambio de la puesta en escena, acortando los matices de cada tema. Por otro lado cabe resaltar, la falta de humildad en otras propuestas, las cuales fueron aprovechadas para recargar el escenario, durante mucho tiempo, solo para enseñar al publico, un buen manejo de cuerpo y de colores, dejando atrás el verdadero propósito de la puesta en escena. Sin mencionar el gran dispositivo escénico, que hacia mucho volumen dentro de las propuestas.
Siempre es importante rescatar, la buena voluntad de los hacedores de las artes escénicas venezolanas, ya que sin ella, es imposible que las artes, se logre desarrollar perpetuamente la retroalimentación humana.



Jeffery Ortigoza






República Bolivariana de Venezuela
Universidad Nacional Experimental de las Artes
Composición Coreográfica I
Alumno: José Manuel Moreno CI.: 20.793.263
Profesor: Leyson Ponce

7 Pecados Capitales

Muchos cuerpos en escena, una compleja pero no exagerada escenografía y 7 coreógrafos que nos dijeron a través de sus trabajos que el Pecado nos hace humanos, pero no rige nuestra naturaleza, hacen de “7 Pecados Capitales” una muestra escénica de danza que tiene bastante riqueza visual, pero que sin embargo no trascendió a mi parecer con propuestas tan novedosas, teniendo incluso la tendencia de poseer partes tanto mal utilizadas (para no decir sobrantes) como otras que pudieron ser aprovechadas al máximo, más que todo en cuanto a elementos dentro de las coreografías.

“La Lujuria” fue un trabajo bastante técnico, lo que lo hacia muy lineal y fácil de digerir visualmente, se vio en toda su esencia el pecado que representaba y no utilizó más elemento que el mismo cuerpo de los intérpretes. Percibí cómo la lujuria se apoderaba de lo que parecía una sociedad llena de buenos modales y límites, que hasta pueden llegar a privarte de ciertos impulsos, retenidos a tal cantidad que al momento de explotar, se apoderan de ti. La última imagen de la bailarina en desnudo donde el resto de las personas en escena rocían escarcha sobre su cuerpo me pareció sublime y muy bien lograda.

“La Ira” a mi parecer fue una de las coreografías más pobres en cuanto a impacto y propuesta, pero que a su vez por tener el elemento de la Ira tan notable y presente ayudó a que se sintiera la tensión y la fuerza de la pieza que se observaba. La variedad de colores en la ropa de los bailarines me hizo un poco de ruido, tal vez era la intención al ser colores tan chillones, el elemento de la silla no tuvo mayor aprovechamiento, al igual que las mangas elásticas de las camisas que usaron. Esta última parte (que parecía una telaraña) no se si fue el día de la función, o si estaba montado así, pero vi atropellados los movimientos en escena, pienso que debió coreografiarse mejor porque parecía improvisado, es cuestión de crear una mejor imagen con las telas, aunque insisto, tal vez la intención de Rommel Nieves sea esa, crear distorsión y mucho desorden por el pecado que trataba.

“La Soberbia” por su parte, personalmente pienso que creó una atmósfera única por la escenografía, el vestuario y el maquillaje. Me pareció muy rica por los movimientos logrados por cada personaje, La Bruja aunque fue poco lo que vimos de ella, era por si sola muy interesante al momento de estar en escena. La Dama logró perfectamente representar a la Soberbia al usar a los Niños como suelo, escalones, impulsos, y muchos movimientos corporales que lograban en conjunto una ilusión de desplazamiento en varios niveles bastante buena.

En “La Avaricia” no entendí muchas cosas, el ser de gran altura y vestuario negro, los 2 personajes cómicos (que fueron un excelente toque de comicidad para el espectáculo en general) que hacían pequeñas apariciones, y que llegaban hasta a poner en 2do plano el trabajo de los bailarines en escena, así como el cuerpo desnudo de las mujeres, me pareció innecesario. Sin embargo a nivel coreográfico había muy  buenas frases y figuras logradas, así como la iluminación y el uso del “humo” en el personaje de negro al que me refiero al inicio, pero en cuanto al pecado trabajado no vi mucha puntualidad de parte del coreógrafo.

“La Pereza” poseía en perfecta esencia lo que buscaba representar. La coreografía, la música, los colores pobres del vestuario y el desgano en la interpretación por parte de los bailarines que “preferían no hacerlo” haciendo alusión al nombre de la pieza. Aunque no fue de mucho atrevimiento el trabajo que hizo Carmen Werner a nivel técnico, la sencillez y el juego de los grupos que bailaban hicieron un muy buen uso del espacio, así como la cuadrada y bien lograda entrada, salida, comienzo y final de cada canon durante la coreografía.

“La Envidia” fue un trabajo arriesgado en cuanto a ciertos elementos dentro de la pieza, si bien la tela roja obtuvo protagonismo visual y sirvió para lograr muchas imágenes junto con las bailarinas, lo que me hizo preguntarme “¿y eso que papel juega?” fue (como lo usamos de referencia muchas personas) la “Lady Gaga”, porque eso fue lo primero que me vino a la mente al verla, que no hizo más que aparecer y desaparecer durante un corto tiempo de la coreografía. Claro, noté que varias veces se repetía el paso de taparse un ojo al bailar por parte de las chicas, y que la “Lady Gaga” tenia una especie de casco que le tapaba casualmente un ojo, fue la única conexión que pude conseguir. Pero en general se apreció la envolvente y peligrosa envidia que se apoderaba de los cuerpos de las intérpretes, quienes no saciaban su sed de igualar o superar a quien veían.

“La Gula” me hizo recordar tipo Flashback a “La Mesa Verde” de Kurt Jooss al comenzar, pero luego tomó una tentadora personalidad. La Manzana puede que sea el objeto más representativo del pecado como acto y me pareció un muy buen elemento para la pieza de cierre. Un uso no abusivo de la mesa en escena y un limitado desplazamiento lateral de los bailarines (sin ropa) hicieron del “Hombre Manzana” una coreografía bastante pecaminosa, aunque no hubo mayor riesgo en cuanto a movimientos o nuevos códigos, se apreciaron imágenes logradas por los cuerpos en conjunto, así como el insaciable bailarín principal que le permitían al espectador ver cómo la gula se apoderaba del ambiente, una gula no de necesidad de sobrevivir, sino una gula de comerte la manzana sólo porque existe y está a tu alcance.




7 pecados capitales
 Paola Colmenares Huerta

Desde mi perspectiva de la obra los pecados que más me causaron empatía fueron la lujuria, la ira, la pereza y la gula.
La lujuria me gusto el concepto que tuvieron y se vio claro lo que querían expresar. La coreografía estaba llena de matices, entre ellas la dramatización con el cuerpo, la narración de unos hechos y corporalmente los bailarines transmitieron lo que se quería, lujuria entre parejas. 
Muy bien planteado el concepto en el pecado la ira y en cuanto a imágenes estuvo genial, la coreografía y la interpretación de los bailarines fue excelente, el juego con las sillas y los cuerpos en movimiento se fusiono lo abstracto, la idea de las tiras negras y solo ver la silueta de los bailarines fue la parte que más me cautivó, con esos movimientos llenos de energía, precisos y a la vez con fluidez hizo que se viera la interpretación del concepto más clara.
En el pecado la pereza me encanto la coreografía, lo mejor, esa perspectiva que daban las diagonales con pequeños fragmentos de frases entrelazados en cada punto del escenario, llenando el espacio con diversidad de movimientos, a las vez esos movimientos corporales cortos, lentos y repetitivos, nada bruscos, ni de gran tamaño y la interpretación que le dieron los bailarines  mostraban claramente lo que se quería transmitir con le pecado.
El pecado de la gula, la escenografía, los bailarines masculinos, la coreografía, el concepto, todo estuvo excelente. La escogencia de bailarines masculinos le dio a la coreografía un sentido de fuerza, energía y masculinidad en los movimientos corporales, la manipulación de los cuerpos con la mesa me transmitió la desesperación y el deseo de comer sin fin, el juego con la manzana formo parte de la satisfacción de un deseo al fin alcanzado.
En cuanto a la obra completa, el trabajo corporal y coreográfico, unos más que otros, estuvieron muy bien elaborados, el trabajo técnico de cada cuerpo en escena excelente, la interpretación que le dieron los bailarines en algunos pecados logro que se transmitiera el concepto planteado.




UNIVERSIDAD NACIONAL  EXPERIMENTAL DE LAS ARTES
CATEDRA: COMPOSICION COREOGRAFICA
PROFESORA: LEYSON PONCE
ALUMNO: GUERRA KELVIN
ENSAYO: 7 PECADOS CAPITALES

                Siete Pecados Capitales es una obra coreográfica única en su estilo, ya que une a siete grandes coreógrafos para escenificar por medio de la danza contemporánea la esencia de los 7 pecados capitales (lujuria, ira, soberbia, avaricia, pereza, envidia y gula). Esta obra es estrictamente para adultos ya que muestra muchos desnudos y su contenido escénico es muy fuerte.           A nivel coreográfico fue interesante ver como estos maestros de la danza expresaban lo que para ellos significaba cada pecado, unos con mucha más elaboración coreográfica que otros pero a la final todos muy atractivos a la vista del espectador.
                La Lujuria me pareció muy acertada y diversa ya que demostró el deseo carnal de todo ser humano sin importar su condición sexual y la carga emocional de sexualidad existente en el ambiente. A nivel coreográfico estuvo muy nutrida en cuanto a desplazamientos, intercambios de pareja y a pesar de contener desnudos, estéticamente obtuvo el nivel deseado.
                La Ira contenía una tensión emocional muy ruda y se mantuvo durante toda su ejecución, a nivel coreográfico fue muy pobre en cuanto a fraseo, dejando mucho espacio a la improvisación con el elemento del vestuario y la escenografía.
La Soberbia estuvo un poco confusa por la aparición de la bruja y el niño, la idea que quiso expresar el coreógrafo en cuanto a su pecado no estuvo del todo clara, pero a nivel coreográfico las manipulaciones de los demonios a la dama fueron estupendas ya que daban el efecto de superioridad y soberbia que dicho pecado lo requería, y la actitud de contorsión de la bruja y el niño no se quedaron atrás, el uso del espacio físico estuvo muy bien pensado.
La Avaricia al igual que la soberbia no fue muy clara la idea del coreógrafo. A nivel coreográfico estuvo estupendo con sus desplazamientos, cargadas, intercambios de parejas y desnudos en escena. El entretenimiento de los dos bailarines cantando fue fantástico porque interactúan con el público y los involucran más en la obra a pesar de no entender el porqué de esa canción.
La Pereza demostró lo que ese pecado requería, los desplazamientos, cambios de frente, los cánones de movimiento y la interacción entre los bailarines estuvieron geniales, la sincronización del moviente a pesar de no ser exacta estuvo muy bien pensada y coreografiada.
La Envidia fue la más confusa de todas las piezas a mi parecer. A pesar de no entender el punto de vista del coreógrafo la coreografía estuvo muy al nivel del grupo de bailarinas de la compañía nacional, porque estuvo muy bien ejecutada.
La Gula expresaba claramente el desespero del hambre y luego el deseo de comer sin parar. A mi pareces la primera imagen era como ver a Jesús y sus apóstoles en la santa cena y de allí iba creciendo el deseo de comer hasta llegar al punto donde Adán prueba la manzana prohibida (el pecado) y a lo largo de su vida la sigue comiendo. La actuación del hombre principal estuvo suprema, muy creíble y convincente. La manipulación de los chicos fue fantástica, coreográficamente estuvo muy nutrida en cuanto a elevaciones, manipulaciones, uso del espacio y de los elementos. El desnudo de los hombres fue estéticamente acertado y la imagen de ellos desnudos sobre la mesa fue impactante.
Mis piezas favoritas fueron la lujuria por la carga sexual y la intención de los bailarines al momento de interpretarlos, la soberbia y la gula por las elevaciones y manipulaciones que contenían y la pereza por los desplazamientos, cambios de foco, de grupos y la complejidad coreográfica que contenía.




UNIVERSIDAD EXPERIMENTAL DE LAS ARTES
Cátedra: Composición Coreográfica
Prof. Ponce Leyson
Bachiller: Cartaya Neyelkis

ANALISIS DE LOS 7 PECADOS CAPITALES
LA IRA
Reflexión Personal sobre el Pecado
Como pecado capital “La Ira” es uno de los más fuertes temperamentos del ser humano, pues la vivimos a diario, a cada momento y en cualquier lugar. El ser humano vive varias fases en la vida y estados de ánimo, en un día común nos levantamos de las camas con alegría y mientras transcurre el día nuestro estado de ánimo va cambiando.
La Ira la podemos observar cuando nos frustramos o bien sea cuando tenemos una disputa con alguna persona. Ella como pecado tenemos que saber sobre llevarla, pues podemos hasta cometer algún agravio puesto a que no la podemos controlar, ella nos controla.
Como dice el maestro y coreógrafo Rommel Nieves “Todos hemos experimentado la ira alguna vez. ¡Incluso algunos disfrutamos de ella! ”.
Cierto, todos la experimentamos de alguna forma y saciamos de otra, y otros la disfrutan por ello muchos los llaman sádicos.
La ira si la llevamos a un proceso dancístico, la expulsamos mediante los movimientos y la música, “drenamos”. La alejamos mientras nos movemos he interpretamos, pues es uno de los métodos más recomendados para expulsar la ira. Uno de los pecados más mortales que puede tener el ser humano es La Ira.
Reflexión de la Coreografía
Tema del coreógrafo Rommel Nieves; “La Ira”.
Se baso más que todo en unos movimientos de improvisación, con cintas colgantes y sillas.
El vestuario dio una visión callejera por las huellas de llantas, el juego con las sillas dio hecho a una ira hogareña. La espacialidad era bastante amplia. El juego con las cintas fue bastante concreto de una persona obstinada.
La improvisación de vestuario y las mangas dio bastante de que hablar con respecto a la furia y el control, la iluminación hiso bastante contraste con los movimientos.
Fue incomprensivo al principio, mientras transcurría la pieza las personas podían recrear la ira con la improvisación.


jueves, 4 de octubre de 2012

La Maqueta Sonora Investigación Miércoles 3 de octubre

Trabajo sobre La Maqueta Sonora

Chicos desde Salamanca cariños

Elaborar una maqueta de sonidos tomados por ti con una justificación de la selección
No mayor a 1 minuto
No menor a 30 segundos

Libre edición, sonidos originales

 LECTURA RECOMENDADA 3

Danza, pensamiento y creación coreográfica



Selecciones

Desde el campo de la danza, el cuestionamiento sobre los procesos de creación artística; así como la mirada acerca de las nociones de coreografía y creación, entre otras, se han convertido en una verdadera obsesión contemporánea. En este sentido, resulta interesante realizar brevemente una mirada en torno de las variaciones conceptuales de estas palabras.

Por Elisa Pérez Buchelli


Desde hace algún tiempo, asistimos internacionalmente a una tendencia de nuevas búsquedas por parte de diversos sectores científicos, artísticos y culturales, vinculada a necesidades de generar espacios para entablar cuestionamientos y prácticas de autorreflexión, tendientes a poner en discusión los procesos transitados en variados campos. En esta dirección, especialmente en esta última década, desde el ámbito de la danza también se desarrollan estrategias de autoanálisis.
La particularidad de este movimiento parece estar, no tanto en la necesidad reflexiva como tal, sino más bien, en las modalidades de ejecución adoptadas con las ideas generadas: intercambio, circulación, horizontalidad, polifonía, interacción, difusión, entre otras. Esto se ha puesto de manifiesto a través de una proliferación de eventos y congresos internacionales , no ya únicamente concentrados en la exhibición de la producción dancística, sino especialmente, interesados en indagarla, analizarla, ponerla en discusión, comprenderla.  Otro elemento novedoso es la periodicidad de estos eventos, y su planificación progresivamente a través del tiempo, que ponen de manifiesto la incorporación del concepto de creación de conocimiento artístico como proceso, como construcción provisional colectiva.


De este modo, desde el campo de la danza, el cuestionamiento sobre los procesos de creación artística; así como la mirada acerca de las nociones de coreografía y creación, entre otras, se han convertido en una verdadera obsesión contemporánea. En este sentido, resulta interesante realizar brevemente una mirada en torno de las variaciones conceptuales de estas palabras. 

La noción de “coreografía” es una categoría occidental, no presente en culturas tradicionales orientales, en donde la figura del “coreógrafo” es inédita. Etimológicamente, “coreografía” viene del griego choros (coro; cuyo significado inicial era danza colectiva y posteriormente canto colectivo ) y de grafía (relativo a la escritura). Significa, entonces, desde este punto de vista: escritura de la danza colectiva. De este modo, se usaba originalmente para designar la anotación del desarrollo de los bailes por medio de signos, tarea realizada según esta acepción por el coreógrafo. A partir del siglo XIX, estas palabras se usaron con significados distintos; el coreógrafo era concebido como “el creador de bailes”, mientras que la coreografía como “el arte de crear bailes”.

En la perspectiva histórica, creadores, intérpretes, teóricos, historiadores y críticos, han continuado posicionándose de diversas maneras en torno a este concepto, estrechamente vinculado a la danza como arte. A grandes rasgos, entre las nociones más difundidas, vinculadas a los paradigmas de danza clásica y moderna, de mediados del siglo XX, sin entrar en el análisis de las teorías artísticas vinculadas, se ha concebido a la coreografía en líneas generales desde los siguientes puntos de vista.

Lincoln Kirstein, autor muy influyente de numerosas publicaciones respecto de la historia de la danza (especialmente acerca del Ballet), define “coreografía” como la ciencia de colocar pasos juntos para formar una danza y danzas separadas para formar una composición de danza o ballet; también como diseño realizado por un compositor de patrones de danza que comprenden el ballet . Otras acepciones corrientes, en sintonía, la asocian con “una pieza bailada, su ordenamiento, su idea general traducida en movimientos”.

Doris Humphrey, una de las figuras más relevantes de la danza moderna, ha realizado un aporte teórico destacado para la danza a través de la escritura de su libro sobre composición coreográfica, denominado “El arte de crear danzas”. Se refiere a la creación en danza como “oficio coreográfico”, viéndolo como elemento fundamental, más allá de la interpretación, para el desarrollo de este arte, el cual debe trascender procedimientos intuitivos.

Con respecto a la creación artística, también se han esbozado muchas interpretaciones. Superada la concepción platónica según la cual la poesía, la música y la danza eran productos de la inspiración individual, así como la noción aristotélica del arte como imitación, de grandísima influencia para la teoría del arte hasta el siglo XIX; desde el área incipiente de reflexión sobre danza se han manejado, en líneas generales, las siguientes nociones. Se ha visto a la “creación” como “la asimilación constructiva de elementos preexistentes en nuevas síntesis, nuevas normas o formas de conducta artística, buscando satisfacer deseos estéticos”.

Desde el campo de la filosofía, Susanne K. Langer ha realizado reflexiones sobre el arte, y dentro de este específicamente sobre la danza, planteándose la cuestión de la “creación” como uno de los problemas centrales del arte. Definiendo a la danza como imagen dinámica, concibe a la creación como la formulación del artista de una realidad subjetiva objetivada, que expresa sentimiento humano. 

La idea del arte como producto “creativo”, constituye una categoría innovadora. Se inscribe en el marco del pensamiento filosófico del siglo XVIII, el cual introdujo un nuevo conjunto de términos (provenientes de la teología), sin precedentes en el vocabulario de la crítica de arte, incorporados por ésta después de la tercera década del siglo XX, y de gran influencia hasta la actualidad, para especificar la naturaleza y criterio de las obras de arte. Estos son, la idea de “contemplación” en la percepción de la obra de arte (perceptual paradigm), y la obra de arte considerada como “un mundo en sí mismo” (heterocosmic model). De acuerdo con esto último, en la realización de la obra de arte, el artista no imita la realidad sensible de la naturaleza (teoría mimética); sino que “imita” el poder creativo por el cual la naturaleza produce esa realidad. De esta forma, el artista “crea” su propio mundo, el cual es una totalidad autosuficiente y autogobernada; una segunda naturaleza.
A comienzos del siglo XXI, más allá de la relativa vigencia y en gran medida coexistencia de la mayoría de las nociones sobre coreografía y creación expuestas, sin embargo, estos conceptos continúan siendo reformulados. A través de aproximaciones más contemporáneas, en muchos ámbitos artísticos la noción de “autoría” comienza a ser relativizada. También se cuestiona la idea de unicidad en el trabajo coreográfico, y la identidad


misma de “coreógrafo” como “el creador”. Asimismo, la categoría “creación artística” como proceso de elaboración de la obra de danza está siendo resignificada. Aspectos de la posmodernidad en el arte, como la simultaneidad, la fragmentación, la intertextualidad, el uso de la cita, el trabajo sobre referencias históricas, y en el caso de la danza, el hecho de la participación activa de los intérpretes como generadores del material dancístico, contribuyen a una tendencia de transformación radical, o aún “extinción”  , del coreógrafo tradicional.

Uno de los caminos transitados por la danza en esta dirección, es, por ejemplo, entre muchos otros, el trabajo de la compañía Wuppertal Dance Theater: “la importancia de Pina como creadora está en cómo logró ampliar los horizontes del lenguaje de la danza, liberando la palabra “coreografía” de su estrecho significado limitada a poner movimientos en un cierto orden estético [...] Una compañía sabe mucho más de lo que un solo coreógrafo puede saber. El método se basa en el conocimiento guardado en cada cuerpo, haciéndolo exterior” . Otra de las características más salientes de este “teatro de experiencia”, es la noción del trabajo creativo concebido desde una dimensión fundamentalmente sensitiva, no intelectualizable ni pasible de explicaciones lógicas. Con respecto al proceso creativo, Bausch afirma: “De repente, todo se acomoda en su lugar pero no hay un camino determinado [...] Estas son las grandes proposiciones: No puedo decir cómo ni por qué los pasajes llegan a la obra. No puedes forzar este proceso; sólo puedes seguir trabajando pacientemente”. Art. publicado en  www.movimiento.org


Entre ellos: Congress of Research in Dance (realizado en EE.UU.); World Dance Alliance (con sede en diferentes ciudades); World Congress on Dance Research (organizado por el Consejo Internacional de la Danza).
Esta tendencia se viene sintetizando en América Latina a través de “Diálogos”.
En esta instancia, por razones de espacio, no abordamos los supuestos ideológicos y las teorías artísticas que sustentan estos posicionamientos conceptuales, ni sus relaciones con los contextos históricos (políticos, económicos, sociales, culturales) en que se han desarrollado.
TATARKIEWICZ, Wladyslaw, “Historia de la estética. La estética antigua”, Madrid, Akal, 1991, T. I, p. 22.
BULNES, Esmée, “Vocabulario técnico de la danza clásica”; En: VAGANOVA, A, “Las bases de la danza clásica”, Buenos Aires, Centurión, 1945, p. 241
KIRSTEIN, Lincoln, “The Book of The Dance. A Short History of Classic Theatrical Dancing”, New York, Garden City Publishing Co., 1942.
PAHLEN, Kurt, “Diccionario universal de la música”, Buenos Aires, “El Ateneo” Editorial, 1959, p. 88.
“Todos los conocimientos posibles acerca del oficio coreográfico deben influir sobre el proceso creativo [...] La danza, como todas las artes teatrales, es una síntesis, y el coreógrafo es responsable de la justa armonización de los elementos”. HUMPHREY, Doris, “El arte de crear danzas”, Buenos Aires, EUDEBA, 1965, pp. 41-42.
DUFRENSE, Jean, “Los estilos en el Ballet”, Buenos Aires, Anaquel, 1945, p. 23.
Entendido ampliamente como todo lo que puede sentirse, desde sensaciones físicas hasta emociones y tensiones intelectuales, entre otros. LANGER, Susanne K., “Los problemas del arte. Diez conferencias filosóficas”, Buenos Aires, Ediciones Infinito, 1966, pp. 11-34.
ABRAMS, M. H., “From Addison to Kant. Modern Aesthetics and The Exemplary Art”; En: “Doing Things with Texts”, London, W. W. Norton & Company. N. Y., 1989.
GREINER, Christine, “A dança e seus novos corpos”; En: “Repertório Teatro & Dança”, Salvador, Universidade Federal da Bahia, Ano 7, Nº 7, 2004, pp. 54-63.
SERVOS, Norbert, “Pina Bausch - Wuppertaler Tanztheater oder Die Kunst, einen Goldfisch zu dressieren”, [Pina Bausch - Wuppertal Dance Theatre or The Art of Training a Goldfish], Seelze-Velber, Kallmeyer, 1996, pp. 286-287, En: “Goethe-Institut 50 Choreographers - Bausch, Pina –Portrait”, www.goethe.de “Pina Bausch talks with Norbert Servos”, En: “Ballet International. Tanz Aktuell”, English Edition, Erhard Friedrich Verlag GmbH & Co. KG, Issue 12, December 1995, pp. 37-39.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Lectura 2



 
EL TEATRO COMO INSTRUMENTO DE UN APRENDIZAJE CREADOR.
Profesor Titular de Comunicación Audiovisual
Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga.


El proceso creativo en todo y ante todo
Nos atrevemos a afirmar que la construcción de un personaje posee en sí misma la virtud de un aprendizaje, ya que es la cualidad que insta permanentemente al sujeto-intérprete para superarse a sí mismo, para sumergirse en el campo de lo imprevisible y de lo insólito. Todas las personas que nos dedicamos a la metodología dancistica teatral, hemos descubierto esta cualidad que permite romper en el teatro con los moldes de la representación a la que habitualmente se ha sometido el hecho teatral. Así pues, recurrir a la creatividad es creer en el individuo y en una superación posible de lo que es en el presente. Por la creatividad, la existencia del hombre se eleva e intensifica: la creatividad es un poder que engendra el progreso, la seguridad de que el futuro será mejor que el presente. Desde este punto de vista, interpretamos la actividad creativa del bailarín como la de una persona que debe renunciar completamente al propio ser y a muchas exigencias personales porque, en mayor medida que cualquier otro arte, la danza es una rebeldía contra la banalidad de la existencia cotidiana dado que el verdadero bailarín, el actor-creador, lejos de ser un simple imitador de las triquiñuelas superficiales de la vida o un mero repetidor obvio de rarezas tradicionales, debe vivir con tal delicadeza y tal intensidad que pueda aportar un estilo a todos los gestos mínimos y a los movimientos sencillos de su personaje, tales como: comer una fruta, doblar una carta, alzar un brazo, ponerse una gorra, para convertirse en sus manos en imágenes significativas, en profundos espejos de su carácter. Es así como podemos hablar de un aprendizaje integrado en la personalidad del sujeto-bailarín, es decir, capaz de llegar al fondo de su intimidad, llenando de armonía unitaria la totalidad de la vida individual y social. Hablamos, pues, de un proceso, eminentemente creativo, por medio del cual se enriquece con el medio teatral al tiempo que la danza amplía sus posibilidades por la experiencia vivencial de su propia persona, mediante el descubrimiento de las posibilidades expresivas en relación consigo mismo, el entorno creativo y con los demás a través de la propia dinámica coreográfica.  

El  re-creador integrador de opuestos
A partir de aquí, el bailarín creativo movilizará sus propias experiencias personales, sus observaciones y conceptos para, en justa reciprocidad, comenzar a enriquecer estas primeras conclusiones extraídas de la explicación del director coreográfico, estudiando las fases de la vida que le interesen por el momento y siempre considerándolas en términos de voluntad dialéctica: es decir buscando, permanentemente, las voluntades y contravoluntades de su personaje.
La voluntad debe de ser el concepto fundamental para el bailarín creativo. Durante su proceso dinámico de búsquedas activas en los ensayos el bailarín debe siempre dejar en segundo plano el “ser” del personaje para poner el acento primordial en el “querer”, en lo que verdaderamente desea conseguir en el transcurso de la obra. Esta pregunta con su  significado germinal de acción, es esencialmente dinámica, dialéctica, conflictiva y, por tanto, teatral, preserva al bailarín de caer en lagos de emoción, ya que, obligatoriamente,  responde a la concreción de una idea, implica desear algo que necesariamente debe ser concreto, como nos ejemplifica Augusto Boal(1982, p. 70): “si el actor entra en escena con deseos abstractos de felicidad, de amor, de poder, etc., no le servirá de nada. Tendrá que acostarse objetivamente con una mujer determinada, en circunstancias precisas, para ser feliz y para amar. Lo que da la voluntad teatral es la concreción, la objetividad de la meta”.
Sin embargo, el bailarín que sólo utiliza voluntades acaba por ser torpe en escena porque sigue pareciéndose a sí mismo todo el tiempo. Además, emplear como monólogo de comportamiento actoral la voluntad resulta totalmente antinatural, puesto que, en la vida real las emociones que comúnmente experimentamos están sujetas al lógico vaivén de la volubilidad del comportamiento humano: unas veces queremos a una persona y otras la odiamos, en determinadas situaciones somos valientes y en otros momentos nos atenaza la cobardía, etc. Así pues, para que el personaje no sólo nazca sino que resulte creíble en el escenario, el bailarín  tiene que esforzarse por descubrir creativamente la contravoluntad de cada una de sus voluntades y, así, cuanto más acentúe la contravoluntad del personaje, más enérgicamente aparecerá la voluntad, como, de nuevo, nos comenta Boal(1982, pp. 74-75): “Observemos, por ejemplo, Romeo y Julieta. No encontramos dos personajes que se quieren más, que se deseen más, que tengan menos contravoluntad, son sólo amor, voluntad(...) Si un actor debe de interpretar el papel de Romeo, debe, por supuesto, amar a Julieta, pero también, debe de buscar sus contravoluntades; por hermosa que sea Julieta, por adorable y amorosa, no por eso deja de ser a veces una gata, niña irritante y tonta. Julieta debe pensar lo mismo de Romeo. Y porque también tienen contravoluntades, sus voluntades deben ser aún más fuertes, y el amor debe estallar con más violencia todavía en esos dos seres humanos, de carne y hueso, de voluntades y contravoluntades”.
La visualización, herramienta clave del bailarín creador
La plasmación de esta búsqueda actoral del personaje fundamentada en el trabajo creativo con el binomio voluntad-contravoluntad sobre el escenario, se halla profundamente imbricada con otra herramienta creativa fundamental del bailarín-creador: las visualizaciones creativas. 
Todos los seres humanos siempre vemos lo que hablamos, cada palabra que oímos produce en nosotros una concreta visualización y, por consiguiente, cuando narramos algo que hemos vivido en la vida real, siempre intentamos hacer ver al oyente la imagen que ha quedado grabada en nuestra mente y, además, siempre queremos que la imagen que intentamos transmitir a nuestro interlocutor se parezca al original, o sea, a aquellas imágenes que fueron provocadas por algún acontecimiento de nuestra vida. Así pues, la tarea creativa de cada actor es conseguir sobre el escenario esa misma vivacidad en las visualizaciones. No podemos olvidar que la imaginación es el elemento esencial del proceso creativo del actor, ella nos ayuda, apoyándose en el material del autor, a crear visualizaciones que por su vivacidad son análogas a nuestras impresiones de la vida real.
El bailarín va acumulando las visualizaciones necesarias mediante un proceso de atención-percepción-aprehensión del entorno: reconociendo personas con características afines a su personaje, asistiendo periódicamente a espectáculos dancisticos y teatrales, al cine, visitando museos, escuchando música, haciendo lecturas relacionadas con el papel, etc. Así, el bailarín fuera de los ensayos va acumulando material para, como nos dice Assumpta Serna(1997,  p.77), “elegir de lo que quiere comprar a la vida, aquello que considera más apropiado para su personaje”. De este modo, el bailarín creará un bagaje interno de visualizaciones que dotarán a su personaje de individualidad, de rasgos vitales y, gracias a esto, la expresión de las voluntades y contravoluntades de su personaje sobre el escenario resultarán, ante los ojos del espectador, verosímiles, dado que, consiguen hacer del personaje que interpreta un ser siempre vivo, dinámico en escena, en perpetuo movimiento interior. Además, trabajar la interpretación con este esquema dialéctico fundamentado en el bagaje interno propiciado por sus visualizaciones, también les propicia el estado creativo necesario para dar una respuesta espontánea y genuina  a los estímulos  inesperados: una emoción verdadera.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.
ARTAUD, A. (1986): El teatro y su doble, Pocket Edhasa, Barcelona.
BOAL, A. (1982): Teatro del oprimido. Ejercicios para actores y no actores, Nueva Imagen, México.
BROOK, P. (1987): El espacio vacío. Arte y Técnica del Teatro, Pueblo y Educación, la Habana.
-(1997): La puerta abierta. Reflexiones sobre la interpretación y el teatro, Alba Editorial, Barcelona.
CANTOS , A. (1997): Creatividad teatral en la Escuela Infantil, Universidades de Andalucía, Málaga.
-(1997): El juego dramático: una plataforma privilegiada para la creatividad, Universidades de Andalucía, Málaga.
COLE, T. (1979): Actuación, Diana, México.
CHEKHOV, M.A. (1979): “Método de actuación de Stanislavski”, en Actuación(1979), México.
HETHMON, R. (1998): El método del Actors Studio. Conversaciones con Lee Strasberg, Fundamentos, Madrid.
OSIPOVNA KNÉBEL, M.(1996): El último Stanislavsky, Fundamentos, Madrid.
PRADO D. (1991) . Orientación e intervención Psicopedagógica;teoría y técnicas
PRADO D. (1995). Relajación Creativa, MICAT, Santiago
PRADO D. Y CHARAF M.(2000) La Relajación Creativa. Inde, Barcelona
SERNA, A. (1997): El trabajo del actor de cine, Cátedra, Madrid.
STANISLAVSKI, C. (1999): Un actor se prepara, Diana, México

sábado, 22 de septiembre de 2012

VIDEOS


ESTUDIANTES





ARRIECHE CARMEN
CARTAYA NEYELKIS
COLMENARES PAOLA
GRANADO YELINKA
GUERRA KELVIN
HERNANDEZ LOREINT
MORENO  JOSÉ
MORENO DAISY
ORTIGOZA JEFFERY
RONDON VANESSA
MANCILLA ALEJANDRA


LECTURA 1




Sobre Danza y palabra
Por Leyson Ponce
PRESENTACIÓN:

El siguiente trabajo resume desde la dificultad del ejercicio de la danza como manifestación de la expresión intangible, una aproximación  a   su esencia  como desafío de una  experiencia  profunda  por ser  lenguaje de una intrincada dimensión de las expresiones del alma en movimiento. El  límite entre la instancia de la escritura y de la danza es si se quiere en este ensayo un espacio   de  roce, de extravío, de encuentro y hasta de manera azarosa de una reinvención   dinámica de su permanencia como resonancia en tiempos de globalización.





“El origen de la danza es un exceso de vida”
Paul Valéry



La danza  labora en lo  sobrante de  la vida, sin ese espacio sobrante sería solo vida sin excesos. Por eso la danza se sobrepone a una vida limitante, porque es en ese “extra”  donde trasciende lo ordinario rompiendo con el  tiempo en su linealidad, creando un sobre tiempo  en su  energía y con ello  movimientos que intentan  constantemente  llenar el espacio de la incertidumbre.

¿Deberá entonces entenderse lo que está  más allá  de la vida  como la muerte misma?.
 Podemos comprender lo que sobra como un “resto” que   utiliza la vida para que la expresión más pura  del movimiento descubra formas vitales del inconsciente como códigos de un lenguaje del alma. La danza entonces es vida en la  vida, no acepta el habla  de la conciencia, utiliza  ésta  para editar los sonidos de un discurso que visualiza su contenido en la trascendencia, como un rebote, como un desafío a librar en tiempos  de contrastes y de esquizofrenia de la información.



La frase que ha motivado el inicio de esta reflexión ha partido del análisis que hiciera Paul Valéry sobre el arte del movimiento. No nos deja de maravillar su ubicación en la  metáfora del espacio cuando nos sitúa en el exceso como una extra fuerza creadora, como trabajo de todos los sentidos, más allá del cuerpo: la resonancia.

Si bien el acto de observar la danza ha generado en grandes pensadores la inquietud de dialogar con ella desde la palabra como una prolongación del movimiento, la expresión de lo indecible no deja de ser un acertijo de múltiples interpretaciones y nos ubica en la gran paradoja de comprender que nombrar la danza tiene el pecado de limitar la trascendencia de su configuración.

La danza centra su vivencia  en el inconsciente del creador, pero esta vivencia es una contradicción  entre la conformidad de la imagen y la inquietud  por comunicar algo que pareciese  innombrable como la esencia del Di-s Judeo Cristiano. Son las composiciones métricas o acepciones de la palabra lo que podría permitir acercarnos a lo indecible del movimiento como un parafrasear en el vacío. Así emerge el gesto como codificación de ese silencio. ¿Pero es este gesto una acción corpórea únicamente?, no lo creemos, compartimos más bien la idea de pensar este gesto como una apertura al misticismo, a transitar por el  éxtasis místico para ser más exactos, comparado éste al mismo orgasmo: a lo extenuante.

El gesto es una acción que perfila la literalidad, puede regodearse con el detalle, pero en sí, no posee identidad propia sino la infundida por la danza como impulso  de vida.

La danza como instrumento  de reconocimiento a si misma: el impulso de vida.

El acto de nombrar lo indecible es un ejercicio  de revelación. Cuando intuimos con la danza, esta nos sitúa  en la fragilidad de su origen.  Surge entonces la forma  que enuncia y dibuja  el destello de la creación. Un coreógrafo  es  la estancia de una mirada. Reestablece un equilibrio que pareciese perdido en el inconsciente, de esta manera nos otorga un sistema intrincado de resoluciones que conforman un orden escénico estructurado en  el pensamiento  del convocado. Esta estructura  que mencionamos no es otra cosa que la codificación del decir en el vacío. Entonces, codificar en la danza podría significar el establecimiento y orden de lo significado por el cuerpo. Significante y significado trascienden el equilibrio que modula todo idioma en su sonoridad establecida, en la danza esto es un transito movible que gira hasta el propio vértigo del intento por recuperar lo que somos en lo que tenemos: la comunicación.

Un coreógrafo sintoniza con sus cuerpos e  invierte las cosas de la vida para hacer que haya más vida. El impulso creador es comunicación porque enuncia y es enunciado. Se enuncia desde lo que somos y somos aquello que, desesperadamente moviliza el orden de las cosas con la pretensión de crear nuevas cosas. Ahora esta cosa a la que hacemos referencia es el intento por hacer real ese orden. Jaques Lacan teoriza generando un concepto de la cosa o  “Das Ding” a un algo muy profundo en el inconsciente e imposible de ser conocido por el sujeto  ( de allí que sostiene su cualidad real), e introduce el concepto del objeto  que puede ser transformado. Lacan dice: “ …en la sublimación se eleva el objeto a la dignidad de la cosa…” .
Con respecto a la sublimación Lacan se sostiene en la figura de la metáfora, en la cual hay una transformación del objeto.
Cuando aparece la sublimación por metáfora es cuando aparece el verdadero acto creador.

Lo que sucede entre la danza y la palabra

“El universo debería culminar en la hechura de un libro”
S. Mallarme

La palabra queda desnuda y desolada en el espacio. ¿No sucede con el bailarín interpretando el movimiento?. ¿No es el cuerpo para la danza la palabra en el espacio?. La palabra esta detenida en el papel pero la danza se detiene en la memoria, entre lo detenido del movimiento y lo detenido de la palabra, recogemos la imagen que retenemos los lectores y espectadores como una imagen para ser proferida.

El espacio es algo vivo y en la danza labora en la memoria. Para los danzantes el contenido espacial es un adentro y un afuera donde el cuerpo debe ser un instrumento contingente que intente equilibrar ambas dimensiones de lo exterior y lo interior. El cuerpo es entonces el margen concreto entre lo que pienso y lo que hago.

El universo de la danza es una limitación muy peculiar, porque nuestro espacio en la creación posee su materialización en la memoria. Somos arte intangible, pero esa cosa efímera del arte en movimiento es el universo concreto de su representación. Los limites de la danza son infranqueables, nos atrevemos  a enunciar de manera muy disímil a la relación que hiciera Mallarme en el nacimiento de un libro, que el universo de la danza jamás terminara en la coreografía, porque ésta es un cúmulo de imágenes del cuerpo más allá de la vida, en un espacio donde la palabra todavía está  como imagen para ser proferida.
Fuentes

Lander Romulo. El enigma de la creación. En VVAA Arte y Locura Museo de Bellas Artes. Caracas 1997. Pág. 256.


Valery Paul. Filosofía de la Danza. Tomado de: Revista Universidad de México. Ciudad de México. Numeros 602-604 Marzo-Mayo del 2001.

Roger Garaudy. Danzar su Vida. Editions du Seuil. Paris, 1973.

Stephan Mallarme. El Cisne. Revista Independencia. Parìs 1885.